Sirve para que una persona, ya sea autónomo o trabajador por cuenta ajena, que no puede pagar sus deudas (bancos, tarjetas, Hacienda, Seguridad Social, etc.), tenga la opción de:
Reestructurar su deuda en condiciones más favorables,
O cancelarla parcialmente o totalmente a través de un juez, liberándose del ahogo económico.
✅ ¿Quién puede acogerse a esta ley?
Debes cumplir ciertos requisitos básicos:
Ser insolvente de buena fe (demostrar que no puedes pagar, pero no has actuado con mala intención).
No haber sido condenado por delitos económicos (contra Hacienda, Seguridad Social, falsedad documental, etc.).
Intentar llegar a un acuerdo extrajudicial con los acreedores (aunque con la reforma de 2022 esto puede omitirse en algunos casos).
Tener deudas reales y demostrables.
No haberse acogido a esta ley en los últimos 5 años.
⚖️ ¿Qué tipo de deudas se pueden cancelar?
Sí se pueden cancelar:
Préstamos personales
Tarjetas de crédito
Microcréditos
Hipotecas con dación en pago
Avales y préstamos de autónomos
Desde 2022, incluso se pueden exonerar parcialmente:
Deudas con Hacienda y Seguridad Social (hasta 10.000 € por organismo)
No se pueden cancelar:
Pensión alimenticia
Multas penales o sanciones graves
📂 ¿Cómo es el proceso?
Presentar la solicitud al juzgado mercantil con ayuda de un abogado y un procurador.
El juez analiza tus deudas, ingresos, bienes y situación económica.
Puede aprobar una cancelación total o parcial de deudas, y establecer un plan de pagos (máx. 5 años).
Si cumples el plan, puedes quedar libre de deudas legalmente.
🧑💼 ¿Necesito abogado?
Sí. Aunque el procedimiento ha sido simplificado, necesitas un abogado y procurador, ya que se realiza ante un juzgado.
🟢 Ventajas:
🔴 Desventajas:
Puedes empezar de cero sin deudas.
Te protege de embargos y acoso de acreedores.
Accesible también para autónomos y pequeños empresarios.
Hay que pagar algunos costes legales iniciales.
Puedes perder parte de tu patrimonio (salvo vivienda habitual, en algunos casos).
La cancelación aparece en registros por unos años.
🎯 ¿A quién le conviene?
Ideal para personas que han perdido su empleo, autónomos con deudas acumuladas, víctimas de avales familiares o emprendedores a los que les ha ido mal un negocio.